19 de noviembre de 2009
DE CHANEL A YVES SAINT LAURENT: UNA CITA CON LA HISTORIA EN EL MUSEO EVITA - 1º PARTE
26 de julio de 2009
MADELEINE VIONNET
Su vestido de noche color marfil (1935) se considera una obra maestra, cuya caída perfecta se debe a una única costura, lo que para su creadora constituía el objetivo más elevado. Es posible que la habilidad de Madeleine Vionnet para crear estos cortes a partir de formas simples como cuadrados o triángulos, se debiera a su pasión por la geometría.
La modista, nacida en 1876 en el seno de una familia modesta, tuvo que dejar la escuela a los 12 años. A continuación aprendió corte y confección y trabajó durante un tiempo en París. Con 16 años se trasladó a Inglaterra, donde con 20 años asumió la dirección del taller de la modista Kate Reilly.
En 1900, de vuelta en París, entró a trabajar en la reputada casa de moda de las Soeurs Callot, donde se convirtió en mano derecha de Marie Callot Gerber, la responsable de la faceta artística del negocio.
En 1907, Doucet le encargó el rejuvenecimiento del estilo de su firma. Vionnet empezó suprimiendo el corsé y acortó los bajos, para disgusto de las vendedoras y de las clientas. Esto hizo que la diseñadora se diese cuenta de que tenía que abrir su propia empresa.
Vionnet estudió el cuerpo femenino como un médico, para de ese modo preservar su belleza natural y obligar al vestido a adaptarse a la silueta.
Hizo uso de los drapeados y del célebre corte al bies, hasta entonces solo utilizado en cuellos, nunca en un vestido entero.
Utilizó tejidos sutiles, como el crespón de seda, la muselina, el terciopelo o el satén. En 1918, su proveedor, creó especialmente para ella un tejido único compuesto por seda y acetato, una de las primeras fibras sintéticas.
Los colores que usaba eran clásicos, siendo su preferido el blanco en todos sus matices. Además, la diseñadora procuró no recargar excesivamente sus creaciones, utilizando como adornos bordados, rosas o nudos estilizados.
Las trabajadoras de Vionnet disfrutaron de unas condiciones que la ley no impondría hasta más tarde, breves descansos, vacaciones pagas y ayudas en caso de enfermedad.
A ella y a sus generosas donaciones se debe la creación en 1986 del Musée de la Mode et du Textile en París.
Información extraida del libro de Charlotte Seeiling "MODA. El siglo de los diseñadores" Editorial Könemann. y de la web estilo y moda






9 de julio de 2009
Mata Hari

6 de junio de 2009
Charles Frederick Worth

Las líneas de Worth eran sencillas, redujo la crinolina, de modo que la falda caía plana por la parte delantera y recogió el exceso de tela por detrás.
La palabra modisto se creó especialmente para calificar a Worth, que consiguió unir la técnica inglesa del corte con el derroche de elegancia propio de los franceses.
Además, hay que mencionar que el modisto inglés debió gran parte de su fama a dos emperatrices de la época: Isabel de Austria y Eugenia, la esposa de Napoleón III. Ambas se hicieron retratar para la posteridad luciendo diseños en seda y tul bordados en oro de Worth.
Tras el fallecimiento del genio, el relevo pasó a sus hijos, Gastón y Jean-Philippe.
Sobre la indumentaria de la femme ornée o la "mujer adornada" de la belle époque hay que decir que se caracterizaba por su afán de comprimir y cubrir de postizos el cuerpo femenino. La idea era crear un reloj de arena con las curvas de la dama: frágil cintura y exuberante parte superior e inferior. El vestuario femenino, incluso en la versión ligeramente suavizada de Worth, recordaba a una camisa de fuerza. El cuello, alto, estrecho y rígido, obligaba a erguir la cabeza, mientras que los sombreros, algo inclinados y de anchas alas, se decoraban con pesadas plumas de avestruz. Las mangas estaban ahuecadas en el hombro, se recogían en el codo y se estrechaban hasta la mano. Cubrían hasta los nudillos para no mostrar zonas indecorosas. Las faldas llegaban hasta el suelo y se ensanchaban en las caderas, cayendo en forma de campana. Su parte posterior estaba decorada con pliegues y rematada con una pequeña cola. Los zapatos y botines eran puntiagudos y se sostenían sobre medios tacones barrocos. Los complementos imprescindibles eran las medias de seda negra, los guantes ajustados y la sombrilla, que servía para preservar el tono blanco de la piel.
Para el día se usaban telas de lino, terciopelo y lana.
Los colores eran pasteles claros o apagados como el rosa, azul o malva.
Estos vestidos se engalanaban con galones, cintas, lazos y volantes. Para la noche se recurría a la seda, las puntillas, la muselina, el tul, el crespón de China o el satén entre otros.
Los trajes presentaban ricos adornos y generosos escotes. Eran imprescindibles los guantes largos para "vestir los brazos" y para que no se vieran las manos desnudas.
Información extraida del libro de Charlotte Seeiling "MODA. El siglo de los diseñadores" Editorial Könemann, y de la web estilo y moda







7 de marzo de 2008
*****Paul Poiret*****
Paul Poiret
Nacido el 8 de abril de 1879, sus padres eran comerciantes de telas en el Barrio de Les Halles , en París. A pesar de que su imaginación y su carácter soñador denotaban que su futuro estaría ligado a lo artístico, su padre lo envió a terminar el secundario y luego lo obligó a trabajar como cadete en el taller de un paragüero. Pero Poiret no desaprovecho la oportunidad y con retazos de tela que sacaba a escondidas del taller elaboraba extravagantes diseños femeninos que hacían que hacían las delicias de su madre y hermanas. Al poco tiempo su habilidad para dibujar le sirvió para conseguir un trabajo al lado del famoso modisto Doucet. Junto a el aprendió los secretos de la alta costura y a llevarse bien con las estrellas del teatro.
En 1901 ya estaba ubicado en el atelier más importante de la época, Worth, donde cuando empezó a tener más fama que el dueño lo despidieron.
Dos años más tarde Poiret montó su propio salón de moda y su primera clienta fue la actriz Réjane, un icono de la moda del momento. Gracias a un contexto social en ebullición, en el que la mujer empezaba a tomar conciencia de su condición, y a la promoción que le hizo Réjane, el modisto saltó al estrellato: tres años después Poiret era una celebridad en cuyas fiestas se reunía en tout Paris.
Todos festejaban esas formas nuevas y liberadoras de la silueta femenina, que les permitían a las damas de la burguesía francesa despedirse de los pesados vestidos almidonados con enaguas de crinolina (falda circular con seis aros de acero). Una verdadera revolución en el mundo de la moda de principios del siglo XX: el modisto había desterrado para siempre el corset y dado vida a las prendas que lo convertirían en leyenda.
Denise Boulet, esposa, musa y confidente del modisto, en quien Poiret hacia realidad su inspiración: delgada y atractiva, era la consagración de las fantasías de su marido. Por eso Denise fue siempre la modelo favorita de Poiret y sobre su cuerpo amado el estrenaba todas sus creaciones.
Tras la I Guerra Mundial Poiret se dejó encandilar por la sensualidad y el barroquismo de los ballets rusos que recorrían los escenarios europeos y por personajes como Isadora Duncan y Mata Hari, privilegiando lo exótico por sobre lo práctico. Lejos de su genial concepto de simplicidad que lo llevara a la fama, este estilo fastuoso lo conduciría al declive, justo el que supo regalarles a las mujeres la libertad que buscaban, se le quito con la creación de una falda trabada, tan ajustada que imposibilitaba caminar.
En esa época Poiret fue movilizado al frente de batalla y al regresar a París comprobó con horror que todo había cambiado: el diseñador no comprendía que la guerra había hecho mas por la indepencia de las mujeres que la moda. Las normas morales se habían relajado tanto o más que las que regían el vestuario y Poiret no pudo o no supo sumarse al cambio. Ademas comenzaron a surgir competidores como Coco Chanel, quien se adaptó rápidamente a las demandas del mercado y conquistó a las mujeres con prendas de punto, o Madeleine Vionett, quien estudio el cuerpo femenino persiguiendo la belleza con muselinas, sedas y satenes.
Orgulloso y soberbio, la confianza ciega en si mismo le hizo pensar que podía recuperar a sus antiguas clientas ando fiestas y celebraciones opulentas. En menos de 6 meses las deudas eran millonarias, pero Poiret seguía confiando que lo lograría y el último intento fue la exposición en 1925 de art decó, el modisto exhibió todos sus diseños en 3 lujosos barcos anclados en el Sena. Esto lo llevo directo a la bancarrota. Su esposa, cansada, lo abandono, y él se retiro a Provenza donde se dedicó a la pintura. En 1944 murió solo y arruinado. Sin embargo su espíritu sigue vivo
• Diseñador que liberó a la mujer del corset.
• Impuso para la mujer el uso de sacos rectos y pantalones.
• Cambió las medias negras por las de seda color piel.
• Fue el autor del vestido corte imperio.
• Era diseñador pero no sabía coser.
• Fue el primero en lanzar su propio perfume, “Rosine” (en honor a su hija mayor)
• Creo complementos, accesorios y objetos de decoración con su firma.
• Sus diseños se caracterizaban por el lujo, los bordados en colores vivos, puntillas de oro y plata, perlas y plumas.
• Influenciado por una impronta oriental.
• En 1911 lazo su falda pantalón que desató un escándalo mundial
Fuente: Revista Vanidades Argentina
Esta nota fue modificada por ser extensa
27 de febrero de 2008
****Biografia Helena Rubinstein****
besos
Nació en Polonia. Su niñez y adolescencia las pasó en Cracovia, hasta que sus padres la enviaron de visita a la casa de unos parientes en Australia. Hay quienes aseguran que fue para que dejara de ver a uno de sus compañeros de medicina del que estaba enamorada. Aunque la idea de vivir en una granja cuidando animales no era de su agrado, Helena no perdió el tiempo, luego de su llega dio comienzo a uno de los mayores imperios del mundo. Dueña de una envidiable tez que contrastaba con la reseca piel de las nativas, la joven hizo de su secreto, la crema Valaze que había traído de su tierra natal, el comienzo de un gran negocio.
Tiempo después y con una industria propia se traslado a Londres, acompañando a su futuro esposo, el periodista norteamericano, Edward W. Titus.
Tras establecerse en una mansión de gran prestigio, se convirtió en la preferida de la alta sociedad y la nobleza.
Con los años llegarían los hijos y los salones de Francia, Gran Bretaña, Canadá, España, Alemania, Italia, Argentina y Chile. Pero fue su llegada a EE.UU la que daría que hablar. En ese país el mercado pertenecía a Elizabeth Arden. Así comenzo la lucha entre ambas.Arden contrató al gerente de HR (ex marido de Rubinstein.
Sin embargo Helena Rubinstein se ganó un lugar muy especial en la vida de las mujeres gracias a su gran desempeño, al entender los deseos femeninos.
La reina de la cosmetica terminó su vida como una verdadera mujer de la nobleza cuando se casó , luego de divorciarse, con el príncipe de Georgia.
FUENTE: Revista Parateens junio del 2007
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