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20 de noviembre de 2009

DE CHANEL A YVES SAINT LAURENT: UNA CITA CON LA HISTORIA EN EL MUSEO EVITA - 2º Parte



La vida como la moda pasa muy rápido.
La moda es un arte de contemplación, por lo tanto es un arte de silencio.
¿No es acaso la moda una manera de estar enamorado?
Estas tres frases fueron dichas durante la década del 50 por un romántico incurable, de quién uno, aún sin haberlo conocido, puede afirmar que si no hubiera sido un genio de la moda cuanto menos hubiera sido poeta, músico o pintor.
Christian Dior es la antítesis de Coco Chanel, por lo que se necesitó un piadoso momento de transición para poder pasar de uno a otro; momento muy bien logrado gracias a un nuevo video que esta vez no sólo mostró al maestro trabajando y dando una tímida entrevista, sino a la quintaescencia de la elegancia femenina y a la ciudad chic por excelencia: París. Al son de La Vie en Rose se sucedían las imágenes de los desfiles y las producciones de fotos de la época mostrando a mujeres glamorosas, perfectas y aunque parezca mentira…… felices.
Desde pequeño Christian Dior estuvo rodeado de una atmósfera en donde los sueños tienden a hacerse realidad en un futuro no muy lejano: el frente de la hermosa casona en donde nació fue mandado pintar por su madre de un color para nada común en esa época, rosa. Fue su madre también, quién apasionada por la botánica, diseñó el jardín de ensueño que rodeaba la mansión, en el cual se destacaban una gran variedad de flores, y fue también su madre la que acostumbraba a despedirse de su hijo, vestida de gala, con un beso antes de ir a los asiduos bailes a los cuales era invitada junto a su esposo. El famoso rosa Dior, la líneas corola y lirio de los valles y el interminable frou-frou de sus enormes faldas, son prueba más que suficiente de que para Christian Dior la suerte estaba echada. Si Cocó Chanel era supersticiosa, Dior lo era por partida doble, hasta tal punto que tenía a su disposición una adivina personal. Llevaba varios amuletos colgando de su llavero, pero las estrellas eran sus preferidas, tanto que aceptó la propuesta de financiación de su propia casa de modas del rey del algodón Marcel Bousard, no sólo porque se lo aconsejó su adivina sino porque, camino a la reunión, le cayó a los pies una estrella de metal desde lo alto de un carruaje. Los años y las líneas se suceden a un ritmo vertiginoso, lamentablemente solo nos podemos quedar hasta las nueve y encima afuera todavía llueve, el final de la charla será tan abrupto como el final de ese mundo de ensueños que durante diez años hicieron de este hombre una marca registrada. Christian Dior muere en Italia de un infarto a los 52 años, estaba, como todos los años, en Monte Catini, dándole los toques finales a su nueva colección, pero a diferencia de otras temporadas, ese año se había registrado en un Spa para someterse a un riguroso régimen de adelgazamiento. Dior amaba disfrutar de los placeres de la buena mesa, pero también lo torturaba su figura ya que, según el mismo decía, su aspecto estético no concordaba con lo que sus diseños pregonaban. Si bien los diseños marchaban bien, la dieta lo tenía a mal traer y estaba bastante deprimido, además no podía sacarse una idea de la cabeza: su adivina le había dicho que suspendiera el viaje. Según su mano derecha, Madame Raimond, que siempre viajaba a Italia junto a su jefe, lo último que hizo Dior esa noche antes de irse a dormir fue hablar por teléfono con Yves Saint Laurent para darle unas directivas. Al día siguiente la pobre Madame tuvo que lidiar con todo sola y desesperada, en un primer momento, ocultó la muerte a la prensa; era una tragedia, cuando los restos llegaron a París tuvieron que habilitar el Arco de Triunfo para realizar el velatorio.
Cuenta la historia que cuando murió Chanel, exactamente 14 años después y también de un paro cardíaco, los dueños del Hotel Ritz pidieron que la sacaran cuanto antes de allí. Fue velada en la iglesia de La Madelaine pero muy poca gente se molestó en ir a despedirla, quizás porque todavía no lograban entender a esta mujer que había sido simplemente diferente. “Para ser irremplazable, uno debe buscar siempre ser diferente” Cocó Chanel. Nuevamente las dos horas pasaron volando, más que nada porque Madmoiselle, logró sacarle bastante tiempo a Dior y todo el tiempo a YSL, el muchachito de tan solo 21 años que de la noche a la mañana se convirtió en el heredero creativo de un imperio, pero esa es otra historia.

Autora: Andrea Castro, Prof de Historia de la Moda

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19 de noviembre de 2009

DE CHANEL A YVES SAINT LAURENT: UNA CITA CON LA HISTORIA EN EL MUSEO EVITA - 1º PARTE



Siempre es grato e interesante escuchar hablar sobre Historia de la Moda y descubrir porqué o mejor dicho, gracias a quién, uno usa lo que usa. Más interesante aún, resulta ser, cuando el que nos lo cuenta es el verborrágico Claudio Martínez. Los días 3 y 9 de Noviembre en el Museo Evita, tuve el placer de asistir a dos charlas sobre la vida y la obra de Cocó Chanel y de Christian Dior. Si bien los encuentros estaban pautados para que también pudiéramos escuchar algo sobre Yves Saint Laurent, sucesor directo de Dior, todos nos quedamos con las ganas, porque Cocó volvió a hacer de las suyas. Su larga y por demás interesantísima vida se llevó todo el primer encuentro y gran parte del segundo, Claudio trataba de acotar sus palabras pero la cantidad de anécdotas y la genialidad de esta mujer pudo más que todo: la vida de Cocó nos sigue conmoviendo y maravillando a casi 39 años de su muerte.
A la hora de hablar de estos dos genios de la moda, siempre se destacan sus diferencias pero, hoy en día, estas marcas internacionales son las de mayor trayectoria y repercusión en el mercado de la moda, y están comandadas desde hace por lo menos 20 años por otros dos genios de la moda que han sabido mantener su propio estilo a la vez que respetar casi a rajatabla la esencia de sus fundadores. El respeto, la admiración y casi la veneración que todas las temporadas, año tras año, se puede sentir en los desfiles tanto de Karl Lagerfeld como de John Galliano para ambas marcas es admirable.
Justamente con un cortometraje dirigido por Karl Lagerfeld nos recibieron el primer día en el auditorio del museo, el mismo fue realizado para la presentación de la colección pre-fall París/Moscú de la temporada pasada, la cual se inspiró en lo que fue el denominado período Eslavo de Cocó allá por los años veinte. Lo interesante de esta joyita, que dura 10 minutos y está filmada en blanco y negro a la manera de una película muda, es que está interpretada por el personal actual de la casa Chanel, Lagerfeld se negó a contratar extras diciendo que no iban a saber cómo tocar la ropa. Cocó es magníficamente interpretada por la modelo Edita Vilkeviciute y el gran duque ruso Dimitri, que fue amante de Chanel por esos años, por el guapísimo guardaespaldas y chofer personal de Lagerfeld. El cortometraje, que pueden encontrarlo tanto en Youtube como en la página oficial de la casa Chanel, termina con una frase que va a ser ratificada a lo largo de toda la charla: “85 aus plu tard” (85 años tarde). Es impresionante lo que Madmoiselle se propuso y logró concretar a lo largo de sus 88 años de vida, adelantándose a su tiempo no solo en lo que tiene que ver con la indumentaria, ya que también fue capaz de llevar adelante estrategias comerciales que hoy pondría en práctica cualquier gerente de marketing, de animarse a comercializar el primer perfume moderno de aldehídos cuyo aroma era indefinible, y hasta de tener contratados a varios jóvenes de la alta sociedad para que la mantuvieran informada de todo lo que acontecía social y culturalmente en la ciudad de París. ¿Será muy arriesgado decir que la Chanel tenía su equipo de Cool Hunters ya en 1920? ¡Chapeaux Madmoiselle Chanel!
Durante dos horas que parecieron un suspiro se alternaron los personajes, las alegrías y los sinsabores, las vivencias, los éxitos y los filosos dichos de la Chanel, todo condimentado con una muy buena selección de imágenes. Solo nos dimos cuenta de cómo había volado el tiempo cuando tímida pero categóricamente comenzaron a encender las luces del auditorio. Por suerte quedaba otro encuentro para seguir conociendo a Cocó a expensas de Monsieur Dior que seguía esperando su gran momento, porque como decía Cocó: “el estilo soy yo”.

Autora: Andrea Castro, Profesora de Historia de la Moda

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